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La tendencia de las ecoferias se instala en Chile

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La Reina y Vitacura tienen sus propios mercados orgánicos. Verduras y frutas cultivadas en parcelas familiares sin fertilizantes químicos no son la única oferta: también quesos, huevos e incluso pañales y juguetes ecológicos. El Mercurio, 20 de noviembre 2009.

Son las 9:00 de la mañana y la Ecoferia de La Reina comienza poco a poco a llenarse de miel, mermeladas, pan, aceites, frutas y verduras orgánicas recién sacadas de la mata. Una de las ventajas que tienen estas hortalizas es que se cortan el mismo día en que se ponen a la venta. Acelgas, lechugas, frutillas, paltas, limones y naranjas ya están dispuestas en canastos de mimbre o sobre manteles de arpillera.

Ni pensar en bolsas plásticas. Las ferias orgánicas, un concepto que ha conquistado muchas ciudades del mundo y que ya comienza a tener un espacio en Chile, promueve el uso de bolsas que sean amigables con el medio ambiente. Por eso los 40 puestos de las recién instaladas Ecoferias de la Aldea del Encuentro, en La Reina, y Mercado Orgánico ubicado en Escrivá de Balaguer, Vitacura, entregan sus productos en sacos de papel.

Los precios de los productos de las ferias orgánicas son más bajos que los de los supermercados y esos productos provienen de las más diversas parcelas y chacras familiares de Chile: hortalizas de Melipilla, porotos regados con agua de noria de Maihue (X Región), miel de Valdivia, paltas de Olmué o quesos de cabra de Pirque.

Tras esta producción ecológica hay familias enteras que apostaron por dejar la ciudad, vivir en el campo y retroceder años de "modernidad" citadina. Como es el caso de María Elena Valenzuela y su marido, Juan Pablo Infante, quienes con su familia viven y trabajan en una parcela en Mallarauco, Melipilla. Luego de años trabajando la tierra, lidiando con plagas sin agroquímicos y cosechando a mano los frutos, su "Huerto orgánico", nombre con el que bautizaron su negocio, hoy tiene entre sus clientes a empresas tan grandes como Jumbo.

Paula Casanova comparte esta idea de negocio familiar: cultiva y vende almácigos de hortalizas, frutas y plantas medicinales junto a sus hijas. Además, en conjunto con la agricultora biodinámica María Prieto y otros interesados, concretaron la idea de montar el Mercado Orgánico de Vitacura. La Ecoferia, en tanto, fue parte de un esfuerzo de productores como Carmen Ruiz-Tagle, quien, junto a su esposo e hijos, cultiva habas, zapallos, porotos negros, numerosas hortalizas y frutas. Ella se declara una enamorada de la dura vida de campo. "Comenzamos a cultivar con la idea de comer sano, y poco a poco aumentamos las hectáreas hasta que finalmente iniciamos la venta".

Los consumidores de este tipo de alimentos también comparten ese especial cuidado con el medio ambiente. Desde que nació su hijo Simón, Beatriz y Fabián han optado por consumir productos orgánicos. "Cuando te decides por lo orgánico estás optando por un estilo de vida más sano; mi hijo tiene pañales ecológicos y en casa reciclamos a diario. Ahora tenemos la opción de comprar en ferias libres con precios más accesibles", asegura Beatriz. Por otro lado, Guillermo Reposi, cargando una frondosa acelga, declara que está feliz con que en un solo lugar se puedan encontrar numerosos productos orgánicos.

Cultivos que sí son naturales

¿Qué diferencia tiene una palta orgánica de una que no lo es? Silvia Altamirano, productora de palta orgánica de Olmué, explica: "El árbol crece con fertilizantes naturales como el guano de caballo y el compost que hacemos con los residuos orgánicos y vegetales de la parcela. No son frutos tan grandes como los que sí utilizan agroquímicos, pero sin duda el sabor y aspecto se conservan muy bien".

Los productores orgánicos, afirma Carmen Ruiz-Tagle, trabajan con semillas más puras y los frutos se dejan madurar en la mata, no fuera de ella. No se congelan, no contienen preservantes, colorantes o algún otro producto químico. "Es como volver a la vida de hace décadas, donde uno se comía huevos recién puestos por la gallina, con cultivos que no dañaban la tierra, en una época donde se mantenía el equilibrio natural con el ecosistema", asegura.

 

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